Descansa en paz, Elisabeth Vergés.

Por Mar Cuetos

Elisabeth Vergés es, sin duda, un referente. Nace en Barcelona en 1939 y comienza a realizar actividades de montaña a los doce años. En 1968 realiza un curso de alpinismo y escalada en el que con otras dos mujeres escala el Cavall Bernat, la aguja más simbólica  de Montserrat. Comienza a escalar en 1961 con Jose Maria Anglada, tras coincidir en el club muntanyenc barcelonés. Formando cordada con él, realiza las primeras escaladas femeninas a El Puro en los Mallos de Riglos, la pared del Aéreo en San Jeroni y del Frare en Montserrat. Es el inicio de un viaje, que incluye además de la escaladas y expediciones a montañas altas y lejanas, formar una familia. Elisabeth y Anglada se casan en 1965 y tienen 3 hijas, pero no dejan de realizar actividad: escaladas, buceo, esquí, y multitud de viajes por todo el planeta que unidos a su apasionado gusto por la cultura y su infatigable motivación y energía los convierten en nuestros embajadores de la montaña. Políglotas y apasionados de los libros, fueron además amigos y anfitriones de algunas de las figuras más emblemáticas del alpinismo mundial.

 “Encordades” es un documental, en el que ella participa, que analiza el papel de las mujeres en el alpinismo y escalada. Estas son algunas de sus palabras: “En mi juventud no estaban bien vistas las mujeres haciendo deporte. Y en montaña menos, porque ir a la montaña significaba un exceso de libertad que no se estaba dispuesto a dar a las mujeres”.

Elisabeth Vergés nos ha dejado tras una larga enfermedad, que llevó con admirable dignidad.

Descansa en paz Elisabeth Vergés: mujer, madre, trabajadora, alpinista, pionera, libre.

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